martes, 24 de septiembre de 2013

Manejo de gatos

Los felinos son los animales mas delicados que he conocido, son sensibles a muchas cosas y medicamentos.


El dolor en los gatos es una cosa difícil de detectar porque el gato no se queja  

Hay varios factores que en el gato son inequívocos de presencia de dolor: la disminución o falta absoluta de apetito, el hecho de que el gato tienda a permanecer escondido, la dilatación pupilar, posturas de descanso distintas a las habituales (gatos que descansan en posición de esfinge) o un cambio en su carácter (aparición de agresividad o, por el contrario, gatos que se muestran más afectuosos).

Como rasgo común a la mayoría de los tipos de dolor, el tratamiento de la infección y la inflamación resulta vital para conseguir una analgesia efectiva.

Para el tratamiento del dolor proveniente de estructuras nerviosas en el gato, el fármaco de elección es la gabapentina que, unida a terapias de rehabilitación, consigue un control óptimo del dolor causado por procesos que afectan a este sistema.

Dolor articular

La osteoartrosis en la especie felina es una patología poco diagnosticada pero muy frecuente. Alrededor de un 40% de los gatos mayores de 7 años tienen signos de artrosis en alguna articulación, de entre las cuales las articulaciones lumbosacra, coxofemoral (figura 2), el codo y la rodilla son las que se ven afectadas con mayor frecuencia. La causa de que no se diagnostique en muchos casos se debe, probablemente, a que los gatos con artrosis no cojean, ni muestran una marcha alterada de una forma objetiva, rasgos que en otras especies como el perro encaminan al propietario y al veterinario hacia la patología articular.

El gato con osteoartrosis deja de subir a lugares altos, vacila antes de saltar, rechaza el cepillado, no permite que le cojan en brazos y se muestra en general más irascible.

El diagnóstico de esta patología se realiza mediante radiografía simple, y siempre hay que relacionar la clínica del paciente con los hallazgos radiológicos: gatos con síntomas claros de dolor articular pueden mostrar signos radiológicos leves, y viceversa, pacientes con signos radiológicos muy graves llevan una vida normal.

Para controlar el dolor articular en el gato se recomienda el uso de meloxicam, que en esta especie está autorizado como fármaco de uso crónico para esta patología. En casos muy graves, o en los que no se pueda utilizar el meloxicam (enfermedad renal crónica grave, patologías gastrointestinales, tratamiento concomitante con aintiinflamatorios esteroiedos), el uso de la buprenorfina tiene muy buenos resultados. 

Es fundamental mantener un estricto control de la obesidad en estos pacientes, ya que la sobrecarga de peso sobre las articulaciones magnifica el dolor y empeora la progresión de la artrosis.



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